Lo que comenzó como una estrategia para impulsar el consumo, meses sin intereses, financiamiento directo o modelos de Buy Now, Pay Later, hoy forma parte estructural de la oferta comercial. En la práctica, el punto de venta se ha convertido en un espacio de decisión financiera.
El crecimiento del modelo Buy Now, Pay Later (BNPL) confirma el cambio. De acuerdo con datos de Research & Markets, citados por El Economista, este mercado superó los USD 4.5 mil millones en 2024, mantiene crecimientos anuales superiores al 30 % y podría rebasar los USD 18 mil millones hacia 2030.
Ofrecer financiamiento en el punto de venta amplía el ticket promedio y mejora la conversión. Pero también transforma al retailer en algo más que un canal comercial.
Cada crédito aprobado implica:
En la práctica, el retailer que ofrece crédito deja de operar únicamente como comercio y comienza a hacerlo bajo estándares financieros y regulatorios.
El consumidor espera respuesta inmediata. Pero en mercados como México, donde la supervisión en materia de prevención de lavado de dinero es cada vez más estricta, la velocidad no sustituye el cumplimiento.
Cuando identidad, riesgo y validaciones operan en sistemas separados, el proceso se vuelve frágil: aumenta el riesgo operativo, se pierde trazabilidad y escalar se vuelve complejo.
Desde ART, plataforma digital de aprobación de créditos financieros operando en México, Estados Unidos y Latinoamérica, hemos visto un patrón constante: el crecimiento del retail financiero se frena cuando el crédito se agrega como módulo comercial y no como flujo estructurado.
Los modelos que realmente escalan integran desde el diseño:
El retail que decide ofrecer crédito está entrando en un terreno regulado. Y como en cualquier operación financiera, la diferencia no está en lanzar el producto, sino en cómo se gestiona cuando empieza a escalar.