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Prevención de fraude

PLD y KYC en fintech.

La industria fintech ha demostrado que puede innovar más rápido que la banca tradicional.


 

Lo que sigue en discusión es si puede hacerlo sin trasladar el riesgo al sistema financiero en su conjunto.

Pagos en tiempo real, onboarding digital, adquirencia, wallets y modelos embedded, han ampliado el acceso y la eficiencia. Pero también han abierto nuevas superficies de riesgo que, si no se gestionan con rigor, terminan afectando no solo a una empresa, sino a toda la red.

En este contexto, PLD y KYC dejan de ser un tema operativo o estrictamente regulatorio para convertirse en una condición mínima de estabilidad del ecosistema fintech.

En fintech, el riesgo casi nunca estalla de inmediato. Se acumula. Perfiles incompletos, verificaciones débiles y controles reactivos pueden pasar desapercibidos al inicio. El impacto aparece cuando el volumen escala, los flujos se intensifican y la operación ya funciona como una red interdependiente.

Ahí es donde el riesgo empieza a circular en silencio. Y cuando eso ocurre, deja de ser un problema individual para convertirse en un riesgo sistémico.

KYC y PLD: dos procesos distintos, un mismo impacto

En el discurso fintech, KYC y PLD suelen reducirse a fricción en el onboarding. Ese es un error de enfoque.

  • KYC define quién entra al sistema.
  • PLD observa cómo se comporta dentro de él a lo largo del tiempo.

Cuando uno falla, el otro pierde efectividad. Y cuando ambos se gestionan por separado, el riesgo se fragmenta entre áreas, proveedores y responsabilidades. La prevención efectiva ocurre en flujos integrados, con información clara y trazable desde el origen.

La red de pagos como punto crítico

Las fintech no operan en el vacío. Operan conectadas a redes de pagos, adquirentes, bancos patrocinadores y otros participantes del sistema financiero.

Un solo punto débil puede ser suficiente para comprometer la confianza del conjunto.

Por eso, elevar las prácticas de PLD no es solo proteger a una fintech en particular. Es proteger la integridad de la red.

Reducir la probabilidad de que clientes o comercios de alto riesgo utilicen estas plataformas como vehículos para operaciones ilícitas es una responsabilidad compartida, no un tema reputacional aislado.

El beneficio empresarial: orden antes que velocidad

Desde una lógica estrictamente de negocio, una estrategia sólida de PLD y KYC permite:

  • Tomar decisiones con mejor información
  • Reducir exposición a eventos críticos
  • Enfrentar auditorías con menor fricción
  • Fortalecer relaciones con bancos y socios estratégicos
  • Construir una base más sólida para escalar productos

En un entorno donde la regulación suele llegar tarde, pero actúa con fuerza, el orden no es conservadurismo. Es ventaja competitiva.

La innovación financiera solo es sostenible cuando el riesgo está bien contenido.

En fintech, fortalecer PLD y KYC no es una concesión al regulador. Es una forma de proteger la red, la operación y el futuro del negocio.

Porque cuando el riesgo deja de circular en silencio, la innovación puede avanzar con mayor certeza.


Por qué la identidad es hoy un componente estructural del sistema financiero

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