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Más ingresos, más clientes… ¿y más riesgos?

Escrito por Grupo CSI | Jun 29, 2026 7:52:17 PM

Durante los últimos años, retailers, marketplaces y plataformas digitales han encontrado una nueva forma de crecer: incorporar servicios financieros dentro de la experiencia del cliente. Desde opciones de financiamiento en el punto de venta hasta pagos digitales, tarjetas de marca propia o créditos preaprobados, estas soluciones han dejado de ser exclusivas de bancos y fintechs para convertirse en una herramienta estratégica de negocio.

No es una tendencia menor. De acuerdo con Juniper Research, el valor de las transacciones asociadas a Embedded Finance alcanzará los 228 mil millones de dólares para 2028, lo que representa un crecimiento de 148% respecto a 2024.

La razón es sencilla. Integrar servicios financieros permite generar nuevas fuentes de ingresos, incrementar la frecuencia de compra y fortalecer la relación con los clientes. Cuando una persona puede comprar, pagar o acceder a financiamiento sin abandonar una plataforma, la experiencia se vuelve más conveniente y las probabilidades de que regrese aumentan considerablemente.

A esta tendencia se le conoce como Embedded Finance, un modelo que integra productos financieros directamente dentro de una experiencia digital. Aunque el concepto puede sonar técnico, la mayoría de las personas ya ha interactuado con él. Cada vez que una tienda ofrece financiamiento durante una compra en línea, una aplicación permite realizar pagos desde el mismo entorno o un marketplace facilita el acceso a crédito sin redirigir al usuario a otra institución, estamos frente a un caso de Embedded Finance.

Sin embargo, detrás de los beneficios visibles existe un desafío que muchas organizaciones descubren una vez que el proyecto está en marcha. Lanzar una solución financiera es solo el comienzo. El verdadero reto aparece cuando el número de usuarios, transacciones y solicitudes comienza a crecer.

Lo que inicialmente funciona con procesos simples pronto exige decisiones cada vez más rápidas y precisas. Aprobar un crédito, validar una identidad o autorizar un pago implica analizar información, aplicar reglas de negocio y evaluar riesgos en cuestión de segundos. Cuando el volumen aumenta, mantener ese equilibrio entre velocidad y control se vuelve una capacidad crítica para el negocio.

A esta complejidad se suma un factor adicional: el riesgo evoluciona al mismo ritmo que el crecimiento. Los intentos de fraude se vuelven más sofisticados, las exigencias regulatorias cambian constantemente y cualquier error puede impactar tanto la experiencia del cliente como los resultados financieros de la organización. Por ello, las decisiones ya no pueden depender de revisiones manuales o procesos aislados.

Las empresas que logran capitalizar el potencial de Embedded Finance suelen compartir una característica: cuentan con la infraestructura necesaria para tomar decisiones en tiempo real.

Esto implica integrar múltiples fuentes de información, automatizar procesos clave, monitorear riesgos de forma continua y mantener la trazabilidad necesaria para cumplir con los requerimientos regulatorios.

La conversación ya no gira alrededor de quién puede lanzar primero un producto financiero. La verdadera diferencia competitiva está en quién puede sostener el crecimiento sin comprometer la seguridad, la eficiencia ni la experiencia del cliente.

En Embedded Finance, lanzar es apenas el primer paso. La verdadera prueba está en escalar una operación capaz de crecer con rapidez, responder al riesgo y mantener una experiencia consistente para el cliente.